Stock y curva de talles: cómo comprar mejor en un local de ropa

28 de septiembre de 2026 · Equipo Mirrow

El stock es dinero inmovilizado. Te explicamos por qué una curva de talles no es "uno de cada uno" y cómo comprar la cantidad correcta de cada variante.

 

El stock es dinero y debe producir un rendimiento

Cada prenda guardada en un depósito o exhibida durante meses representa dinero que todavía no regresó al negocio.

Tener stock es necesario. El problema aparece cuando la composición del stock no coincide con la demanda.

Un local puede tener una gran cantidad de unidades y, al mismo tiempo, no tener mercadería para vender. Esto sucede cuando sobran determinados talles o colores, pero faltan las variantes que busca la mayoría de los clientes.

El propósito de una buena gestión de stock en indumentaria no es trabajar con la menor cantidad posible. Es contar con la cantidad correcta de cada variante y reponerla en el momento adecuado.

Comprar mejor permite:

  • aumentar la rotación;
  • reducir sobrantes;
  • evitar quiebres de stock;
  • aprovechar mejor el capital;
  • hacer compras más previsibles;
  • mejorar la rentabilidad real del negocio.

No siempre hace falta vender más para mejorar el resultado. Muchas veces, el primer paso es comprar de una manera más inteligente.

Una curva de talles no es una unidad por talle

Uno de los errores más frecuentes consiste en interpretar que una curva completa debe tener la misma cantidad de unidades de cada talle.

Pero una curva de talles no es simplemente "uno de cada uno". Es una estimación de cómo se distribuirá la venta.

En varios productos de Grupo MIRROW utilizamos actualmente una composición similar a esta:

  • 1 unidad de talle S;
  • 2 unidades de talle M;
  • 3 unidades de talle L;
  • 2 unidades de talle XL;
  • 2 unidades de talle XXL.

La relación es 1–2–3–2–2.

Si esa curva se multiplicara por cien, la distribución de las ventas debería aproximarse a esas proporciones. No tendría sentido comprar la misma cantidad de todos los talles si históricamente el talle L se vende tres veces más que el S.

Cuando un comercio se queda rápidamente sin L y XL, pero conserva prendas S hasta la temporada siguiente, el problema no necesariamente está en el producto. Puede estar en la curva con la que se realizó la compra.

El dato importante no es solamente cuántas unidades se vendieron, sino cuáles se vendieron primero y qué variantes impidieron seguir vendiendo después.

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